La primera medicina ancestral

La dädä, en la cosmovisión wotüja de Alto Carinagua, es la madre de todas las medicinas ancestrales. Aunque su práctica está en extinción, su importancia se reconoce incluso en la punta de las churuatas, donde se la representa como una antena. Es un ritual de búsqueda de visión, aunque paradójicamente, se realiza con la luz apagada. Exige una preparación previa: tres días de ayuno de agua y alimentos, con la posibilidad de tomar otras medicinas ancestrales, como caapi o incluso ñua.

La ceremonia de dädä

El brebaje se prepara el mismo día de la ceremonia por la mañana, y se invita a los participantes a colaborar en esta fase. Es una bebida cruda, de sabor amargo pero suave; su eficacia, sin embargo, reside en el canto del meñërua. Durante la noche y en oscuridad total, el abuelo canta cinco veces, una hora cada una, con intermedios de una hora en los que sopla la medicina para impregnarla con el canto sagrado antes de repartirla. Durante el canto se recomienda permanecer inmmóvil, no dormirse y completar las cuatro tomas de cuatro taparas de dädä.

Tras unas diez horas termina la etapa de canto, y en ese momento los estudiantes y aprendices realizan pruebas de fortaleza: picaduras de avispas u hormigas, gusanos o punta de raya.

Una tradición en peligro de extinción

El ritual concluye hacia el mediodía, luego de una toma de ñua y una limpieza en la cascada que realiza el mismo abuelo.

Es una ceremonia ancestral profundamente transformadora. Implica sacrificio, pero trae grandes beneficios que se reflejan en la vida personal y en la de nuestros seres queridos. El abuelo nos ofrece vivir esta experiencia milenaria en su churuata de Alto Carinagua, estado Amazonas, Venezuela.